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Tuesday, August 16, 2016

MUAC verano-otoño 2016


Odio el arte moderno, pero como diría una amiga mía “vele el lado bueno”. El lado bueno de esta explosión es la participación del espectador.
“No interpretes el arte, vívelo”
Con esta primicia comienza la exploración del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), desde hace mucho quería conocer el museo, en esta temporada se presentaban las exposiciones de Anish Kapoor y Los carpinteros.
Ciertamente la interpretación del arte está muy enlazada con nuestro estado de ánimo, la primera obra de arte que vi en las exposiciones eran unos espejos. Las personas en su infinita arrogancia siempre esperan ver su reflejo en cada espejo, fue lo que pensé, para la sorpresa de muchos lo que veías era a las demás personas, se esforzaban en encontrar su reflejo, al encontrarlo perdía el arte y volvían a ser un simple espejo que muestra nuestro reflejo.
Al continuar unos pasos se distinguían figuras geométricas muy coloridas en habitaciones completamente blancas. Al poco rato me encontré con una incertidumbre si una pieza fue cortada por la mitad o era un efecto óptico de profundidad causado por los tonos oscuros.
Entre las tantas obras del museo una llamo mi atención, un cubo de algún material transparente simulaba burbujas como si de una pequeña explosión en el agua se diera y un momento se suspendía en el tiempo.
Llegue rápido a la obra que menos me gusto, esculturas blancas sin forma distinguible llenaban toda una habitación. Al verlas con detenimiento note que muchas estaban rotas y fragmentándose en pequeños pedazos, un simbolismo tal vez “de lo efímero de éste tipo de arte”, sin expresar nada, sin tratar de decir algo más.
Continúe hasta la exposición de Los carpinteros, donde me topé con clavos enormes (vaya a fan de decirnos que le prestemos atención a las cosas pequeñas), cada sala era una experiencia visual diferente. Cosas enormes, cosas que se repetían, cosas fluorescentes, cosas inesperadas.
Llegue a un punto muy tradicional del arte, una pintura con un mensaje “el pueblo se equivoca”, literal dibujaron lo que querían decir.
El juego con la luz y la oscuridad llenaban toda una sala, líneas de colores brillaban en las paredes como si a fuego se tratara, un faro tirado, pero aun funcionado.

El color rojo resaltaba es todo el blanco de la última sala, en una esquina se encontraba un conjunto de espejos, en ese momento entendí. Se podía ver todas las obras de la sala, los visitantes, la obra inconclusa de la entrada, resulta que cada pieza y el conjunto de la explosión envolvía a los visitantes en sí, los visitantes éramos una parte de las obras de artes, modificando cada obra, como si la pintura de un cuatro cambiara constantemente para dibujar una obra de arte diferente. O bueno eso le entendí a los espejos que se encontraban en una esquina de la sala.  

Thursday, August 11, 2016

Crónicas de asfalto



“Cuando viajo en auto tengo la sensación de seguridad y la experiencia de la tranquilidad”

Aunque pareciera un promocionar de auto no lo es, o bueno se los ganamos a los publicistas automotrices.

Ciertamente no es el auto y mucho menos si lo manejas o no, es el inicio del camino y el trascurso del mismo, su continuación y su culminación.

Para los que amamos el camino, para los que odiamos enamorarnos del camino, para los que odiamos la lluvia con excepción de las veces que tenemos llantas nuevas y una carretera libre, porque sólo así se disfruta el trayecto “libres”.

Todos tenemos esa experiencia, desde el eterno pasajero hasta el corredor más experimentado de estar dentro de un auto e introducirse en los caminos.

No sé por qué las mujeres guapas tienen tendencias a ser interesadas, menos es mi comprensión cuando gustan de hombres con carros que poco o nada conocen, pero incluso ellas tienen su atractivo, que decir de las mujeres manos al volante que te enamoran y te acompañan en el carril continuo.

O para los cumpleaños ahogados en ron en los que juramos no beber una gota sólo para que el amigo con el BMW de su padre nos entregue las llaves.

Esos viajes con los amigos, a la escuela, a las casas, al siguiente estado o a la siguiente aventura cortar que después se convierte en la anécdota de cada reunión.

En lo particular sueño despierto con el día que me den mi primer carro a de agencia, completamente modesto sin mucha ventilación, pero completamente mío. Con el que explorare las tormentosas calles y carreteras de México, mi país inexplorado sólo para romper una o dos fronteras con nuestros vecinos. Sera mi hogar, mi cama y mi confidente mientras oigo el radio milla por milla.

Pero claro de vez en cuando tengo esa fantasía de salir de mi casa y ver cada mañana mi Lamborghini Centenario esperándome. A la altura correcta del volante, con mi estación de radio predilecta y con el tanque lleno listo para iniciar el camino.

Ver esos lejanos días de ser el quinto dueño de un transporte que sólo dios sabe cómo aún sigue devorando kilómetros (o los kilómetros devorándolo a él). Esos días con tu PlayStationOne jugando gran Gran Turismo o si fuiste de la generación Grand theFT auto y por fin cumplías tu sueño de robar un Ferrari y hacerlo tuyo.

Si tienes algo en común con lo que acabas de leer, bienvenido amante del camino y conocedor de la velocidad.


Gusto culposo: comparar un auto con la chica que te gusta. Ejemplo: Esa chica, que sueñan los ilusos con dominar y ciertamente sería un crimen intentarlo, que es el Mustag 68 de tu vida, una obra de arte, con finas y delicadas curvas pensadas en llegar más lejos, siendo contados y muy pocos los que lo aprecian, los que ciertamente le dan la dedicación y el tiempo para conocer sus límites. Por supuesto para llegar aún más lejos, pero aún así juntos e inseparables en todo el proceso. Y ciertamente en ambos casos te das cuenta que sólo puedes conservarla si estas sobrio. “No voy a beberme mi dinero para luego verlo irse por el caño”, si se lo preguntan vale la pena

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